Una de las características de las ciudades medievales era que crecían de manera desordenada y sin planificación, creciendo de acuerdo a la necesidades que se iban requiriendo alrededor de la ciudad consolidada. Esta característica no nos era ajena a lo que acontece en Lima, con un crecimiento desordenado hacia sus costados. Actualmente se ha detenido en una menor medida la migración hacia Lima, haciendo que de alguna u otra manera se detenga este avance, de tal forma que el crecimiento medieval se detenga y, nos estemos acercando a un período de consolidación en la que haya que realizar ya no planes de expansión sino de hacer que la ciudad luzca más bella y confortable para el habitante.
Aunque suena duro pero tal vez nos estemos acercando a un sistema de planificación renacentista o barroco con un poco de planificación modernista, en la que los valores que antes mencioné (belleza y confortabilidad) se estén por venir, y eran una características de las épocas renacentista-barroca y también en parte de la época moderna.
Con los próximos proyectos de articulación de la ciudad con un plan de ordenamiento del transporte público y las iniciativas de entidades para la realización de proyectos de relevancia de parques y jardines para la optimización de espacios públicos, me hacen prever a una Lima que está pasando a una etapa de consolidación estética-confortable, cuyos resultados no se verán pronto sino de aquí a un mediano tiempo.
¿Se les puede considerar obras emblemáticas de la arquitectura a las casas de playa temporales?, porque existe una tipo de casa de playa permanente, utilizadas por residentes todo el año. La ambigüedad surge cuando las primeras arquitecturas son utilizadas solo, por decirlo de alguna manera, 3 meses al año, lo cual implica una participación poco significativa y por lo tanto no vivencial de la arquitectura, cosa que sí sucede con las casas de una ciudad común y corriente, en la que el aspecto de vivencia y consumidor de espacio es continuo, por lo tanto, desde mi punto de vista, tiene más valor que el de una casa de playa.
La casa de playa es efímera, su habitación es pasajera, por lo tanto su carácter de gozo es de unos pocos meses, entonces, ¿dónde está su carácter de permanencia en la vida de las personas?, más que casas comunes, a mi parecer, son lugares de una ciudad fantasma, ya que por experiencia propia tuve la ocasión de realizar un trabajo en una playa, y el resultado de dicha experiencia fue la de percibir "un pueblo fantasma", durante el período invernal. El carácter de lugar vivencial era casi nulo, con lagunas contadas personas que vivian en dichos lugares.
Por lo tanto, el tipo de arquitectura de playa es pasajero, en donde lo tempolar juega su rol de utilización de poco tiempo, entonces si la arquitectura es para vivirla permanentemente, ¿dónde está ese carácter en esas arquitecturas?.
Dicen que las casualidades no existen, pero el caso es que unas semanas atrás fui a una librería especializada en arquitectura, y mientras esperaba al encargado que me trajese un libro que quería comprar, me topé con un libro, en exposición, referente al urbanismo. Grata fue mi sorpresa al abrirlo y encontrar en una de sus páginas algo que significó algo sentenciante por parte del autor, cuando mencionaba que cuándo una ciudad es perfectamente lograda, se ve en el éxito de sus espacios públicos de manera que estén hechos bien a favor del ciudadano común y corriente, y no por ejemplo al ensanchamiento de calzadas u otros elementos que conforman la ciudad, que son para otros conformantes como los vehículos.
Por eso el fin primordial de una ciudad no radica tanto en soluciones que no dejan de ser importantes como la que antes mencionaba, pero sí su éxito está en ser una servidora del ciudadano, ¿cómo?, a través de la solución más adecuada de sus espacios públicos, porque al fin y al cabo su nombre en sí lo dice: "espacio público" y su significado intrínseco, como elemento genarador de encuentro y vida ciudadana.
La vez pasada estaba tomándome un café, después de hacer un trabajo en un negocio vecino, en una conocida heladería-café del Centro Comercial Chacaría, me había sentado en una zona aledaña a la mampara, con vista a la calle, y me pude percatar de algo que llamó mi atención, se trataba del uso que se le daba al espacio público contiguo al café. No se trataba de una intervención, aparentemente, por parte de la municipalidad, sino por la misma heladería-café, en la que habían tomado posesión de la zona de unos maseteros planteados por el proyectista en la vereda adyacente a la heladería-café, de manera de organizar unos asientos alrededor de los mismos para que la gente pueda sentarse mientras toma su helado.
El tema en cuestión, es plantearse la pregunta, hasta qué punto es acertada o no la intervención de un espacio público por parte de una persona privada en bien de la colectividad (en este caso la heladería-café) de manera que se puedan seguir dando casos como este, en la que según mi punto de vista la intervención es plausible, ya que no desmerece ni interfiere con el libre transito de las personas andantes, a la vez que hace del espacio público un lugar agradable, con participación de las personas consumidoras de dicho espacio.
Muchas veces los espacios públicos se creen que son obras que deben realizar las municipalidades o entes competentes, pero creo que con esta experiencia que tuve queda demostrado que muchas veces, o pocas quizás, la intervención acertada del espacio público por parte de entes privados, podrían ser propulsores de espacios, que a la vez que les sirven, sirven a las demás personas, de manera de integrar más a la comunidad, entre una persona privada y un espacio público. Es por esto que la relevancia de un espacio público debe ser a tal punto de involucrar a personas privadas, si es que lo desean, por el bien de la colectividad, de manera de darles admisión en este tipo de intervenciones, siempre y cuando merescan, sus proyectos, la debida aprobación y ellos así lo quieran.
La existencia del espacio arquitectónico es solo percibido cuando alguien lo habita, ésta es una teoría que tengo, debido la experiencia que creo que todos hemos tenido cuando estamos en un lugar inhabitado, y no hay otra forma de percibir como un vacío, propio de estos lugares, es decir la falta de algo. Éste "algo" es precisamente, desde mi punto de vista, el hombre, aquel que hace que con su presencia le de "vida" al espacio.
Además de múltiples factores que intervienen en la percepción espacial, creo que la más crucial es la presencia del hombre, no hay lugar más vacío cuando la falta del hombre se hace notoria, en pocas palabras somos nosotros los que "llenamos" el espacio, haciendo de éste, un lugar viviente en el doble sentido de la palabra, es decir un lugar para vivir y otro para "llenarlo" con nuestra presencia.
El espacio, por tanto, solo existe si nosotros existimos, la presencia del hombre hace ver al espacio como un lugar "real", mostrándonos su verdadera magnitud cuando manifestamos nuestra participación como promotores de ésta experiencia.