Aclarando un poco el panorama, lo que trato de decir es que mis obras son el reflejo de aquella unión: el hombre representa la línea recta y la mujer la línea curva (por sus características físicas), en el momento de la procreación se juntan formando un nuevo ser, en el caso de mi arquitectura se juntan para dar como origen una arquitectura que refleja mi idea o concepto inherente a mi forma de enfrentar un proyecto.
Con este post no he querido parecer un ególatra, que describe con amor enfermizo sus obras o poscición, sino, más bien, dar a entender una visión reflexiva y de autoconocimiento de uno mismo, para en lo sucesivo enrriquecerse y lograr mejores proyectos en bien, de quien más, sino del hombre mismo.
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