Pocos arquitecto han llegado, o no han llegado creo yo, a la edad de Oscar Niemeyer, 102 años de edad, y estar en actividad, es algo increíble sencillamente. Recientemente tuvo que ser intervenido quirurgicamente, saliendo ya de su postración, e increiblemente recuperandose.
Lo fascinante de la arquitectura de O. Niemeyer es su complejidad-sencilla, aunque suene paradójico, es la característica de su obra; sus obras muy complejas desde el punto de vista estructural son simples y sencillas, no tienen mayores rastros de formas complejas; sin embargo constituyen una magnificencia en cuanto al resultado; formas ondulantes, curvas, lineales por que no, son dadas con sutileza, de esta manera logran imponentes obras que son el resultado de unos trazos sencillos y prolijos, que dan carácter propio a las obras.
La magia de O. Niemeyer reside, creo yo, en lo que él mismo manifiesta; no se preocupa por el aspecto estructural, las estructuras se las deja a los ingenieros, ellos son quienes tienen que resolver los problemas de sostenimiento del edificio, menciona. Es un poco olvidarse de los problemas que acarrean las estructuras y dar rienda suelta a la imaginación, claro que siempre con un poco de lógica constructiva, digo yo, no se puede hacer arquitectura de forma aislada, hay que recordar que la arquitectura se basa en tres fundamentos: función, forma y estructura.
Por lo demás Oscar Niemeyer es un arquitecto referente, en el sentido de que hay que tomar en cuenta su concepción de hacer arquitectura, en la manera cómo inicia un proyecto, un poco parecido a lo que se conoce como conceptualismo, la idea de generar una obra a través de una idea primaria, solo que en el caso de Niemeyer, este hace caso omiso a las preocupaciones de la parte estructural de un proyecto.